Gotzon Mantuliz
Una forma de mirar el mundo
Gotzon Mantuliz se ha convertido en uno de los rostros vascos más reconocibles del universo lifestyle, la aventura y la naturaleza. Con más de 800.000 seguidores en Instagram @gotzonmantuliz, ha construido una comunidad muy sólida alrededor de una forma de mirar el mundo que mezcla viaje, deporte, fotografía y vida al aire libre.
A esa dimensión digital se suma ahora su momento televisivo: actualmente presenta en laSexta Cazadores de Imágenes, un programa semanal en prime time en el que recorre algunos de los rincones más espectaculares del planeta en busca de fotografías únicas de fauna salvaje.
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Aunque hoy mucha gente te conoce por tu faceta de aventurero, fotógrafo e influencer, ¿cómo recuerdas tus comienzos y en qué momento sentiste que ese camino podía convertirse en una forma de vida?
Siempre me ha gustado mucho viajar y la fotografía, porque al final te obliga a estar más presente y a mirar las cosas de otra manera.
El punto de inflexión para mí fue cuando decidí romper con todo e irme a África a trabajar como guía de viajes. Allí, en Namibia, Botsuana y Zimbabue, empecé a fotografiar animales de forma más seria, y fue una sensación muy clara… me llenaba de verdad.
Ahí fue cuando me reafirmé en que eso era lo que quería hacer. A partir de esa decisión se fueron dando diferentes oportunidades y, poco a poco, ese camino que empezó casi por intuición se ha acabado convirtiendo en mi trabajo y en una parte muy importante de mi vida.
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Ahora estás al frente de Cazadores de Imágenes en laSexta. ¿Qué te atrajo especialmente de este proyecto y por qué sientes que encaja contigo?
Encaja conmigo como anillo al dedo, porque he estado ahí desde que surgió la idea y en todo el desarrollo del proyecto.
Reúne todo lo que llevo años haciendo: la aventura, la naturaleza, la fotografía y, sobre todo, los animales. Al final es una forma de contar en detalle lo que hago en mi trabajo y en mi vida.
También refleja mi relación con la revista National Geographic España, de la que soy storyteller desde su 25.º aniversario, ya que cada episodio tiene como objetivo conseguir una imagen que pueda formar parte de sus páginas.
Además, el hecho de estar acompañado por una persona conocida hace que todo se viva de una manera muy real. Ellos experimentan de primera mano lo que se siente, la tensión, la emoción de tener delante a estos animales… y eso también acerca mucho al espectador, porque puede conectar con esa experiencia de una forma más directa.
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Después de tantos viajes y experiencias intensas, ¿qué cosas siguen impresionándote de verdad y logran sacarte de la rutina?
Los encuentros reales con animales salvajes siguen siendo algo muy potente. No te acostumbras.
También los lugares que todavía se sienten intactos, donde tienes la sensación de que todo funciona sin nosotros. Eso siempre te recoloca.
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En redes todo sucede muy deprisa, pero la naturaleza obliga a bajar el ritmo. ¿Cómo conviven en ti esos dos tiempos tan distintos?
Intento que uno no contamine al otro.
Las redes son rápidas, sí, pero lo que comparto viene de procesos lentos. Para mí es importante no perder eso, porque si no todo se vuelve superficial.
Con el paso de los años he aprendido que prefiero vivir los viajes y los encuentros de forma auténtica, disfrutándolos plenamente, y después compartir esas experiencias intentando transmitir, a través de la fotografía, lo que he sentido.
Es un proceso que lleva tiempo, trabajo, y que comparto cuando realmente lo tengo preparado. Ya no tengo esa necesidad de estar subiendo contenido constantemente. Ahora creo que subo menos, pero con más intención, más calidad y más sensibilidad.
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¿En qué punto sientes que estás ahora mismo, tanto personal como profesionalmente, y hacia dónde te apetece llevar tu historia en los próximos años?
Siento que estoy en un punto muy bonito, de consolidar lo que llevo años construyendo.
A nivel personal también cambia todo cuando tienes una hija, te hace ver las cosas con otra perspectiva.
De cara a los próximos años, me apetece seguir profundizando en proyectos más grandes, más cuidados, que dejen algo más allá de una imagen o un momento puntual. Y seguir disfrutando del proceso, que al final es lo importante.
