Un viaje escultórico a orillas de la Ría: Un museo a cielo abierto en Bilbao
Si paseas junto a la Ría de Bilbao, descubrirás que la ciudad es un museo al aire libre con esculturas de artistas de renombre. Aquí te presentamos algunas de las obras más destacadas que te encontrarás en tu recorrido:
Nuestra aventura comienza en el corazón de la villa, frente al majestuoso Ayuntamiento, donde nos aguarda la primera joya escultórica de este recorrido urbano.
La Variante Ovoide: Un diálogo entre acero y entorno
La obra de Jorge Oteiza, cual navío de acero corten anclado en la Plaza del Ayuntamiento, nos recibe con su imponente presencia. Seis metros de diámetro y ocho de altura que dialogan con el entorno, creando una tensión entre lo estático y lo dinámico que nos invita a la reflexión.

Las Sirgueras: Un homenaje a la fuerza femenina
Cruzamos el puente “Del Ayuntamiento” y nos adentramos en el Paseo de Uribitarte, donde la siguiente parada nos transporta a un universo de fuerza y perseverancia. El grupo escultórico de Dora Salazar, “Las Sirgueras”, emerge como un tributo a aquellas mujeres que, con su esfuerzo, remolcaban embarcaciones a lo largo de la Ría.

Euterpe: Musa de la música
Euterpe es una de las nueve musas de la mitología griega, concretamente la musa de la música. La escultura de Enrique Barrós, la representa como una figura femenina, a menudo con una flauta, simbolizando su conexión con la música. Forma parte del patrimonio artístico de los jardines, contribuyendo a su valor histórico y estético.

El Puente de los Honores: Un monumento a la dignidad
Continuamos nuestro paseo y, antes de vislumbrar el icónico Guggenheim, nos topamos con el “Puente de los Honores”. La obra de Casto Solana inmortaliza al político socialista Ramón Rubial, cuya figura de bronce avanza con las manos en los bolsillos hacia la “Puerta de los Honorables”, un bloque de hierro que engrandece su figura.

Arcos Rojos
El objetivo de esta escultura de Daniel Buren, instalada en el Puente de La Salve con motivo del décimo aniversario del Museo Guggenheim Bilbao, es transformar la estructura de dicho puente, cubriéndola con una “piel” de color rojo, a modo de escultura, y sin hacerle perder su función original. Integra juegos de luz por la noche.

El Guggenheim: Un universo de arte contemporáneo
Llegamos al templo del arte bilbaíno, el Museo Guggenheim, donde la archiconocida “Araña Mama” de Louise Bourgeois nos recibe con su dualidad de madre protectora y depredadora. Su elegante presencia nos invita a reflexionar sobre la complejidad de la maternidad y la mente humana.

Fuente de Fuego: El juego de los cuatro elementos
La “Fuente de Fuego” de Yves Klein es una instalación artística ubicada en la fachada posterior del Museo Guggenheim Bilbao. Ofrece una experiencia sensorial única, combinando el elemento visual del fuego con el sonido del gas y las llamas.
La obra refleja el interés de Klein por los “cuatro elementos” (agua, aire, tierra y fuego) y su exploración de la relación entre el arte y la naturaleza. La “Fuente de Fuego” es una de las obras más distintivas del Guggenheim Bilbao, ofreciendo a los visitantes una experiencia artística memorable y un vistazo al innovador trabajo de Yves Klein.

Besarkada XI
“Besarkada XI” es una escultura de Eduardo Chillida que forma parte de la colección permanente del Museo Guggenheim Bilbao.
Está hecha de acero, un material característico en muchas de las esculturas de Chillida. La escultura se caracteriza por sus formas curvas y entrelazadas, que evocan la idea de un abrazo, como sugiere su título en euskera, “Besarkada”

El Gran Árbol y el Ojo: Un espejo de nuestro mundo
La siguiente parada es “El Gran Árbol y el Ojo” de Anish Kapoor, una escultura de esferas reflectantes que nos invita a reflexionar sobre la naturaleza efímera de nuestro mundo y la interconexión entre el paisaje y el observador.

Begirari IV: Un faro de acero
Dejamos atrás el Guggenheim y nos encontramos con “Begirari IV” de Eduardo Chillida, una torre de acero que se alza como un vigía a orillas de la Ría, cuyo hueco interior nos invita a contemplar el paisaje con nuevos ojos.

Un Jardín de Esculturas: Un oasis de creatividad
En los parques que bordean la Ría, descubrimos un jardín de esculturas donde “Judith” de Markus Lüpertz, “Maia” de William Tucker y “Explorers Book” de Anthony Caro nos transportan a mundos de heroísmo, fertilidad y aventura.



Sitios y Lugares: Un tributo a la tradición pastoril
En el Muelle de Churruca, “Sitios y Lugares” de Ángel Garraza nos sorprende con sus formas inspiradas en los kaikus, recipientes pastoriles de madera que, transformados en esculturas, nos hablan de la tradición y la cultura vasca.

Terpsícore y a la Deriva: Un diálogo entre danza y desgaste
Junto al Palacio Euskalduna, “Terpsícore” de Salvador Dalí nos deleita con su elegancia y movimiento, mientras que “A la Deriva” de José Zugasti nos recuerda el pasado industrial de la zona a través de una estructura de acero que evoca el desgaste y la transformación.


Raíces del Océano: Un legado marinero
Frente al Itsasmuseum, “Raíces del Océano” de Jesús Lizaso nos presenta a dos marinos que, con sus remos, simbolizan la tradición marítima de Bilbao y su conexión con el océano.

La Grúa Carola: Un icono de la industria naval
Nuestra mirada se alza hacia el cielo, donde la “Grúa Carola”, un vestigio de la industria naval de antaño, se yergue como un testigo silencioso de la historia de Bilbao.

El Tigre: Un emblema de la villa
De vuelta a la otra margen de la Ría, el icónico “Tigre” de Joaquín Lucarini nos da la bienvenida a la Botica Vieja, donde su presencia felina se ha convertido en un símbolo de la ciudad.

Un Mosaico de Arte y Paisaje
Tras este recorrido de 5 km, hemos descubierto que Bilbao es un museo a cielo abierto donde el arte y el paisaje se entrelazan en un diálogo constante.
Ahora, solo queda elegir un día soleado y lanzarse a la aventura de descubrir estas joyas escultóricas que nos aguardan a orillas de la Ría.
