Del 16 al 26 de abril, los barrios de Bilbao La Vieja, San Francisco y Zabala acogen la 20ª edición de este festival que apuesta por la experimentación, los estrenos absolutos y el arte de proximidad.
La primavera en Bilbao ya tiene su propio pulso creativo. El festival BLV-ART 2026 ha arrancado con fuerza, celebrando dos décadas de trayectoria como el principal escaparate de las nuevas tendencias escénicas de la ciudad. Con una programación que abarca diez días, el evento busca no solo entretener, sino transformar el entorno urbano en un laboratorio donde el público y los artistas se encuentran sin barreras.
Una programación de estrenos y talento local
Esta edición cuenta con la participación de 10 compañías, de las cuales la mitad son vascas, reafirmando el compromiso del Ayuntamiento de Bilbao con la escena local. El festival presenta un total de 11 funciones, destacando cinco estrenos absolutos y tres estrenos en Euskadi.
Entre las propuestas más esperadas de este año se encuentran:
“Tetas” (Raira Rosenkjar): El punto de partida del festival en Bilborock, una pieza valiente sobre el cuerpo y la identidad.
“Free Tour-Bilbao” (Perpetûa Vastarda): Una de las propuestas más comentadas, que utiliza el formato de visita guiada desde la Plaza Arriaga para reflexionar críticamente sobre la turistificación de los barrios.
“52-BLAU” (IXA): Una experiencia inmersiva que combina danza y un DJ Set en el marco incomparable del Museo de Reproducciones.
“Laberintua mugitzen da” (Macarena Recuerda Shepherd): Un espacio dedicado a los más pequeños (0-4 años) que cierra el festival el domingo 26.
Escenarios con solera
El encanto de BLV-ART reside en sus localizaciones. Las actuaciones se reparten por espacios emblemáticos que definen el carácter del barrio:
Bilborock: El epicentro de las performances y el teatro de vanguardia.
Museo de Reproducciones: Un entorno clásico que contrasta con la danza contemporánea.
Centro Municipal de San Francisco: Espacio de encuentro para proyecciones y coloquios.
Plaza Arriaga: El punto de conexión entre el Casco Viejo y los barrios altos.
Mucho más que espectáculo
En palabras de los organizadores, BLV-ART no es un festival al uso. “Es una invitación a mirar Bilbao desde otro ángulo”, señalan. A través de performances duracionales, como las 4 horas de “100 cosas que hacer hoy mejor que ver este espectáculo” de Paloma Calle, el espectador deja de ser un sujeto pasivo para integrarse en la obra, pudiendo entrar y salir libremente.
Con esta 20ª edición, BLV-ART se consolida como una cita imprescindible para quienes buscan algo más que teatro convencional: una experiencia sensorial que late al ritmo de la transformación social de Bilbao.

