Agravitas, el proyecto de Norman Foster y Luis María Uriarte, transforma el museo con espacios llenos de luz, una espectacular terraza y nuevas formas de disfrutar del arte.
Hay muchas razones para volver al Museo de Bellas Artes de Bilbao. Reencontrarse con una obra favorita, descubrir sus nuevas exposiciones y, ahora, dejarse sorprender por su arquitectura. Con la apertura al público el 6 de octubre, el museo comienza una etapa que invita a recorrerlo con curiosidad y sin prisas.
La gran protagonista es Agravitas, la ampliación diseñada por Norman Foster y Luis María Uriarte. Una intervención que incorpora alrededor de 6.000 metros cuadrados y consigue algo especialmente atractivo: unir la historia del Bellas Artes con una imagen nueva, luminosa y abierta a la ciudad.

Un edificio que parece flotar
La primera sorpresa aparece antes de entrar. Sobre los edificios históricos se eleva una estructura que parece suspendida en el aire, sostenida por grandes pilares en forma de V. Esa sensación de ligereza convierte la ampliación en una presencia singular junto al parque de Doña Casilda.
Foster, cuya relación con Bilbao forma parte del día a día gracias al diseño del metro, vuelve a dejar su huella en la ciudad. Esta vez, junto a Uriarte, con una arquitectura que respeta los edificios de 1945 y 1970 y los conecta con dos nuevas plantas dedicadas al arte y la actividad del museo.

El Atrio Arriaga, un lugar para quedarse
Uno de los espacios más especiales es el Atrio Arriaga, el nuevo corazón del conjunto. La antigua plaza se convierte en un gran espacio cubierto, bañado de luz natural y rodeado de cristaleras en las que se reflejan los árboles del parque.
En el centro permanece la fuente escultórica de Francisco Durrio, dedicada al compositor Juan Crisóstomo de Arriaga. A su alrededor, la arquitectura y la escultura acompañan al visitante en un lugar pensado también para encontrarse y disfrutar de actividades culturales.
La recuperación de la entrada original y las nuevas conexiones hacen que el museo se abra más a su entorno. El arte comienza en sus accesos, con obras de creadores como Cristina Iglesias, Richard Serra, Eduardo Chillida y Anselm Kiefer.

Una terraza para mirar Bilbao de otra manera
En la parte superior espera otro de los grandes atractivos: una terraza de más de 500 metros cuadrados, con vistas al parque de Doña Casilda y a la plaza Euskadi.
Las esculturas monumentales de Anthony Caro comparten aquí protagonismo con el paisaje urbano. Un espacio al aire libre que invita a detenerse y descubrir nuevas perspectivas de un rincón muy conocido de Bilbao.
La terraza prolonga la gran galería BBKmuseoa, una sala diáfana que abre esta etapa con Respiración oceánica, de Itziar Okariz, junto a propuestas de otros artistas contemporáneos.

Volver a descubrir la colección
Dentro también hay mucho que explorar. Bildu(e)mak – Colecciones reúne cerca de un millar de obras en un recorrido renovado por la historia del arte, con especial atención a la creación de las mujeres.
El programa inaugural incluye un homenaje al coleccionista Plácido Arango, la exposición Visiones de Ultramar, con obras de la Colección Patricia Phelps de Cisneros, y una selección de dibujos de Rafael Ruiz Balerdi.
Además, el museo incorpora una sala dedicada al Diseño y la Arquitectura y recupera un observatorio donde contemplar las obras de Jorge Oteiza. Nuevos motivos para regresar y descubrir el Bellas Artes poco a poco.

Una invitación a conocerlo
Para celebrar esta nueva etapa, el museo ofrece entrada gratuita del 6 al 13 de octubre de 2026. Una ocasión estupenda para acercarse, levantar la mirada bajo Agravitas y dejar que el recorrido sorprenda.
Información y reservas: bilbaomuseoa.eus





