¿Sin planes para este sábado o domingo? A veces no hace falta irse muy lejos para desconectar del asfalto y redescubrir nuestra propia ciudad. El Monte Artxanda se mantiene como el “balcón” favorito de Bilbao, ofreciendo una combinación imbatible de historia, aire puro y, por supuesto, las mejores vistas para tus fotos de Instagram.
El viaje comienza en Castaños
Olvídate del coche. El plan arranca en la histórica Plaza del Funicular. Subirse a este transporte centenario (en marcha desde 1915) es sumergirse en la nostalgia bilbaína. En apenas 3 minutos y por el precio de un billete de metro (si usas la Barik), dejarás atrás el ruido del tráfico para aparecer en un entorno verde y sereno.
Tres paradas obligatorias al llegar a la cima
Una vez arriba, el plan se adapta a lo que te pida el cuerpo:
- Selfie en el “Mirador”: Identifica desde las alturas los nuevos iconos como la Torre Iberdrola o el renovado San Mamés. Si subes al atardecer, la luz sobre la ría es simplemente espectacular.
- Ruta de la Huella: Pasea hasta la escultura Aterpe, la enorme huella dactilar que rinde homenaje a la memoria histórica, un lugar que invita a la reflexión rodeado de naturaleza.
- Paseo por las pasarelas: Si tienes ganas de estirar las piernas, las nuevas pasarelas de madera te permiten caminar por la cresta del monte con total comodidad y seguridad.
Un consejo de bilbaíno: No te bajes sin antes disfrutar de un buen “hamaiketako” (almuerzo) o un txakoli en las campas. La oferta gastronómica de la zona, desde pollerías tradicionales hasta restaurantes de brasa, es el broche de oro para cualquier mañana de domingo.
¿Cómo organizar tu visita?
- Frecuencia: El Funicular sale cada 15 minutos.
- Punto de encuentro: Calle Castaños (cerca del puente Zubizuri).
- Presupuesto: Low-cost (puedes usar tu tarjeta Barik).
Este fin de semana, deja que Bilbao te sorprenda desde arriba. ¡Nos vemos en el Funi!
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