(entrevista 2014)

Josean Alija comenzó su carrera profesional a los 17 años. Bajo la tutela de los grandes maestros contemporáneos de la restauración, ha sabido cultivar su propio estilo. Un estilo purista en el que aromas, texturas y sabores son componentes principales, pero al mismo tiempo un estilo de vanguardia, que incluso el chef Paul Bocusse identifica como “una de las mejores cocinas de su vida”.

Alija, fiel a su afición por los desafíos, se propone sorprender a quien degusta su obra con la esencia de la tierra y sus productos. Alrededor de este eje ha construido su cocina y ha sido reconocido con múltiples galardones. Premio al Mejor cocinero Joven en 2000, Mejor Chef Internacional por Identitá Golose en 2009 y Premio a la Innovación conceptual en 2010 son ejemplos de su reconocimiento en el plano internacional.

Son creaciones suyas el Foie gras de pato asado con zanahorias escarchadas (plato más artístico en 2002), la Caseína batida con helado de fresas y violetas (Plato más bello en 2003) ó el Jugo frío de cacao amargo con helado de leche y anises (Mejor Postre en 2004) han sido también reconocidos, demostrando así la intensidad y el éxito de la trayectoria de este joven chef.

En los últimos años Alija ha desarrollado proyectos paralelos a su actividad en la cocina, como son el Curso sobre Creatividad en Arteleku con Juan Luis Moraza (2006) o la creación de un Jardín temporal con el artista Artur Bossi (2007). Ha colaborado también en investigaciones sobre la prevención del cáncer desde la alimentación con el Dr. Jesús García Foncillas (2008) y en acciones a favor del medio ambiente, como la Jornada “la compra verde” organizada por IHOBE en 2009. En 2011 recibe su primera estrella en la Guía Michelin y 3 Soles en la Guía Repsol. La Academia Internacional de la Gastronomía le otorga el Prix du Chef de L’Avenir 2011 (el Chef del Futuro).


Josean ¿Qué le dirías a alguien que no conoce Bilbao para que nos visite? 
Bilbao es una ciudad que ha evolucionado mucho, ha sabido mantener la arquitectura tradicional e integrar las nuevas construcciones y los nuevos ámbitos sociales. Puedo decir que mantiene un equilibrio perfecto entre tradición e innovación  con una amplia oferta cultural. El bilbaíno se siente orgulloso de enseñar su ciudad, porque las calles están llenas de historia y existe una manera especial de relacionarse entre las personas, que te termina seduciendo

¿Qué echas de menos cuando estás fuera de Bilbao?
Mi trabajo me permite viajar y conocer de cerca otras culturas y esto me parece muy interesante e inspirador. Bilbao me ofrece cariño: su gente, la seguridad… y la rapidez con la que te mueves es una gozada. Además si hablamos de su gastronomía tienes diferentes opciones para disfrutar de cada momento.
Pero hay una cosa única que solo lo veo en Bilbao,  y es el eco de los corazones cuando hay partido de futbol en San Mames.

¿Cómo pasarías un día perfecto en Bilbao? 
Me gusta caminar de extremo a extremo de la ciudad junto a la ría porque además de ser un paseo agradable, se puede percibir la evolución de Bilbao desde la más profunda tradición en el casco viejo hasta sus propuestas más vanguardistas en el entorno del Museo Guggenheim.
Tengo la suerte de vivir en el casco viejo y trabajar en el Museo Guggenheim, esto me permite caminar cada día por delante del mercado de la Ribera, El Teatro Arriaga, El Ayuntamiento, el Puente de Calatrava, las Torres de Isozaki, El Puente de la Salve (reformado para el X aniversario del Museo Guggenheim por el artista francés Daniel Buren), llegando finalmente a Nerua, ubicado en el Museo Guggenheim Bilbao desde donde se puede divisar la gigantesca araña de Louis Bourgoise, o la bolas de metal de Anish Kapoor con la recién construida Torre de Pelli de fondo.

¿Y una noche perfecta?  
Tengo buenos amigos que son cocineros y pocas oportunidades para disfrutar de su cocina y hospitalidad, como Guilermo Fernandez del Baita gaminiz, Aritzeder o Gorka Petralanda del Indusi, Bitor Arginzoniz del Etxebarri, Joseba Arana de la Cuchara, Asador Horma Ondo, el Txakoli Simon….y seguro que me olvido de alguien…
Y una copa perfecta en el Corto Maltés.

¿A que sabe Bilbao?
Gastronomía, diseño, tradición, evolución, kuadrila, orgullo,… es delicioso!